En Teatro cada clase es un proceso único e irrepetible

Vacaciones Recreativas Colsubsidio 1 de nov. de 2019

La dedicación, la disciplina  y el amor, son fundamentales en el desarrollo de nuestra clase de teatro, soñar e imaginar es una construcción colectiva.  

Cada clase  provoca una inspiración, una exploración propia y grupal, fundamental en un proceso  de observación y experimentación que está en constante  transformación, lo cual, es propio del teatro,  aquí podemos imaginar, se nos permiten materializar universos inmateriales, mundos alternativos y construirlos a partir de la relación  entre ideas, sensaciones y emociones, un campo abierto de percepción, y comprensión, donde fortalecemos, no solo las habilidades tradicionales de lectura y escritura, sino que de manera sistemática fomenta  hábitos de conducta que potencian la socialización, tolerancia y cooperación entre compañeros.

El teatro no solo requiere de  actitud sino de disciplina, se necesita de más orden,  incluso se necesita del silencio, el cual deben mantener cuando son los demás los que actúan, los niños también van a aprender a esperar, a escuchar, a organizar sus ensayos particulares con los compañeros que forman una escena determinada, donde necesitarán unas normas consensuadas por todos. Van a tener la oportunidad de ayudar a compañeros menos dotados y se van a acomodar unos y otros a las características del equipo. Dentro de este proceso de observación los niños  generan una  valoración hacia sus compañeros y eliminan  egoísmos, en definitiva, al terminar la experiencia, su número de buenos amigos habrá aumentado en cantidad y calidad, al haber tenido oportunidad de conocer a compañeros en situaciones que hemos propuesto, en esos mundos en lo que podemos ser lo que queremos.

Las clases son mucho más que una técnica  donde se proyecta al niño y se lleva por un camino que le permite encontrase consigo mismo y con el mundo, es  un  motor, que se integra con las cualidades, actitudes y aptitudes de los niños,  para que funcione  armónicamente, uno no puede enseñar a un niño como se puede mover, se le dan los medios para que lo descubra por sí mismo, para que sea precisamente un movimiento orgánico e innato de su persona, es necesario generar esa confianza  en el ambiente, de esta manera los fracasos comienzan a importar menos, y  se eleva la autoestima y la autoconfianza  en nuestros niños.

Cada ejercicio, actividad, montaje, es un  ente de construcción colectiva donde se requiere disciplina y atención, desarrolladas en un ambiente donde  fluye la expresión y la creatividad rompiendo los esquemas de rigurosidad, validando la capacidad expresiva y espontánea de los niños,  por ende no es cuestión de talento sino de una exploración y una construcción dinámica donde se permite la manifestación del espíritu, con cada ejercicio se genera  la individualidad y la originalidad,  poniendo en contacto lo sublime del ser, obteniendo como resultado un dialogo creativo, la interacción inteligente y sensible entre la producción,  la interpretación y el aprendizaje significativo, y  como elemento final,  un proceso único e irrepetible.

Trabajar la dramática infantil es un trabajo con los niños, que va a la par, requiere una disposición personal, una actitud muy concreta que es lo que definitiva permitirá echar las bases de un trabajo rico y creativo.  (M. montero, 2008 P 99)

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Lynda Lorena Ibañez

Junto con Dirección Académica | Semillas Academia de Artes para Niños

Licenciada en Educación basica primaria con énfasis en Educación Artistica.

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